¿Me estoy volviendo loca?
Cómo el narcisista
siembra la duda en tu mente
He estado dieciocho años casada con un narcisista. Casi veinte años de desgaste emocional, de noches sin dormir, de sentir que mi mente jugaba en mi contra. Durante todo ese tiempo, llegué a preguntarme en más de una ocasión si me estaba volviendo loca. ¿Era yo la que estaba distorsionando la realidad? ¿Era posible que fuera yo la culpable de tantos malentendidos, discusiones y frustraciones? Esa es una de las armas más poderosas del narcisista: hacerte creer que el problema eres tú.
Lo peor de todo es que lo logran de manera sutil, lenta, casi imperceptible al principio. Empiezan por cuestionar pequeñas cosas. Te hacen dudar de lo que dijiste o escuchaste. "No te lo dije así", "Estás exagerando", "¿Por qué te pones así por algo tan insignificante?". Y tú, por supuesto, no quieres ser irrazonable, no quieres ser la persona que reacciona de forma desmesurada. Así que cedes. Te convences de que tal vez sí entendiste mal, de que quizás tu sensibilidad es el verdadero problema. Y ahí, sin darte cuenta, comienza el ciclo de manipulación.
Ejemplos de Manipulación: Los Pequeños Engaños que Rompen Tu Realidad
Recuerdo un día en particular. Habíamos acordado ir a una reunión familiar, algo importante para mí porque era una oportunidad para ver a mis seres queridos, esos que él tantas veces me había alejado con excusas y comentarios sutiles. La mañana de la reunión, me desperté lista para irnos, pero él parecía desconcertado. "¿Qué reunión?", me preguntó con esa expresión de inocencia que aún me desconcierta. Le expliqué, y su respuesta me dejó helada: "Nunca me dijiste nada de eso, inventas cosas. Deberías revisar lo que dices, te confundes mucho últimamente".
El golpe fue devastador. Pasé horas preguntándome si en verdad había olvidado decirle algo tan importante. Quizá fue mi culpa, pensé. Tal vez estaba perdiendo el control. Pero no... no me estaba volviendo loca. Él había escuchado, lo sabía, pero había elegido manipularme. Porque para un narcisista, es más fácil dominar a alguien que duda de sí mismo, que cuestiona su propia realidad.
Este tipo de situaciones se volvieron recurrentes. Olvidaba “decirle” algo, según él; yo era la que exageraba; yo era la que veía problemas donde no los había. Cada vez que intentaba hablar, la historia se torcía hasta el punto en que no sabía cómo había comenzado la discusión. Todo terminaba en una única conclusión: todo era mi culpa.
Gaslighting: El Arma de Destrucción Emocional del Narcisista
Este proceso tiene un nombre, y se llama gaslighting. Es una forma de abuso emocional en la que el narcisista manipula tu percepción de la realidad hasta hacerte dudar de tu memoria, tus emociones e incluso tu juicio. Es como una guerra psicológica silenciosa donde no hay gritos ni golpes, pero los efectos son devastadores.
"Nunca dije eso."
"¿Cómo puedes estar tan segura de algo que no ocurrió?"
"Tienes una imaginación muy activa, ¿no crees?"
Esas frases se convierten en un veneno lento que te va corroyendo por dentro. Empiezas a depender de su versión de los hechos, porque ya no confías en la tuya. Tu intuición se apaga y, con ella, desaparece esa brújula interna que te guiaba. Y el narcisista lo sabe. Sabe que, una vez que destruye tu confianza en ti misma, el control total es suyo.
La Culpa: El Gran Truco del Narcisista
No solo te hacen dudar de tu memoria y tus emociones; también te hacen sentir responsable de todo. Las peleas, los problemas, su mal humor... todo recae sobre ti. Eres tú la que los "provocas". Y cuando intentas defenderte, te giran la situación: "No puedo creer que me estés acusando de esto, con todo lo que he hecho por ti".
Así, la duda no es solo sobre lo que ocurre, sino sobre quién eres tú. Te ves reflejada en un espejo distorsionado que él mismo ha creado. Ya no sabes si eres la esposa que siempre intenta hacerlo feliz o si te has convertido en una carga para él, una persona insuficiente, rota.
Estrategias para Recuperar la Realidad
Déjame decirte algo que he tardado muchos años en aceptar: no estás loca. Lo que estás viviendo es real. Tus emociones son válidas. Tu dolor es legítimo. Pero para romper con este ciclo de duda y manipulación, necesitas herramientas. Aquí algunas que me han ayudado a recuperar el control de mi mente y mi vida:
Lleva un diario: Anota lo que ocurre cada vez que sientas que te están manipulando. Escribe los detalles de las conversaciones, cómo te sentiste, qué dijiste. Tener un registro te ayudará a recordar que tu percepción es real y te dará pruebas tangibles cuando intenten hacerte creer lo contrario.
Confía en tu intuición: Esa pequeña voz dentro de ti, la que él ha intentado silenciar, sigue ahí. Escúchala. Si algo te hace sentir incómoda o confundida, presta atención. No estás exagerando, no estás siendo irrazonable. Tienes derecho a confiar en ti misma.
Habla con alguien de confianza: A veces, una perspectiva externa es crucial. Hablar con un amigo cercano o un terapeuta puede ayudarte a reafirmar lo que estás viviendo y te permitirá ver con claridad cuando te sientas envuelta en la confusión.
Reconoce tu Verdadera Fuerza
La sanación no es fácil. Recuperar tu confianza después de años de abuso emocional toma tiempo, pero cada pequeño paso cuenta. Cada vez que eliges creer en ti misma, cada vez que rechazas la duda que él sembró, es un acto de rebeldía. Y créeme, esa rebeldía es poderosa.
Si hoy estás leyendo esto y te sientes identificada, quiero que sepas algo: no estás sola. Este no es el final de tu historia, solo es un capítulo oscuro del que puedes salir. No te estás volviendo loca. Estás recuperando tu verdad.
No te calles. No te aísles. Comparte tu historia, únete a esta lucha silenciosa que muchas vivimos en la sombra. Juntas podemos enfrentarlo y sanar.
Déjame tu comentario, tu experiencia o simplemente un mensaje si necesitas hablar. Estamos aquí para apoyarnos y para sobrevivir al narcisismo. Porque sí, se puede sobrevivir.




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