lunes, 16 de septiembre de 2024

"In tenebris ignis renascitur" (En la oscuridad, el fuego renace)

 

Capítulo 15: El Abismo del Desequilibrio



Diario de Él: Nyx

17 de octubre

El control es un arte. Dominar a alguien sin que lo sepa es la verdadera obra maestra, y con Lyra, la perfección de este arte está casi alcanzada. Ha llegado a un punto donde todo lo que hace, todo lo que piensa, gira en torno a mí. Sé que me necesita más que a nada en el mundo, y esa es la única verdad que importa. Aún quedan pequeñas fisuras en su resistencia, pero no me preocupa. Estoy cerrando cada grieta, una por una.

Hoy fui a verla de nuevo, después de nuestra última conversación. Puedo notar que la pregunta que le lancé en la cena sigue latiendo en su mente, devorando cualquier rastro de independencia que le quedaba. Era el momento de darle un golpe final, uno que la hiciera caer por completo en la jaula que he construido a su alrededor.

Cuando llegué a su apartamento, estaba desordenado. No era habitual en ella, siempre tan meticulosa. Pero su caos es mi señal. Está perdida, y lo sabe.

—¿Qué ha pasado aquí, Lyra? —le pregunté, con una voz que dejaba entrever decepción. Quería que sintiera que su fracaso no era solo ante mí, sino ante sí misma.

Ella me miró como si acabara de despertarse de un sueño. Vi en sus ojos lo que necesitaba ver: confusión, duda, desesperación. Pero no estaba preparado para la chispa que vi detrás de todo eso. Una chispa de resistencia.

—Nyx... esto no está bien —murmuró, como si las palabras le pesaran, pero con una convicción que no había visto antes.

Convicción. Esa palabra me hizo detenerme un segundo. No podía permitir que esa chispa creciera. Era hora de apagarla de una vez por todas.

—No sabes lo que dices, Lyra —respondí, calmado, acercándome a ella—. Todo lo que hago, lo hago por nosotros. Te he dado un propósito. Sin mí, ¿qué te queda? —solté las palabras con la seguridad de quien ya conoce la respuesta. Sabía que las dudas crecerían, y ella volvería a donde siempre ha estado: bajo mi control.


Diario de Ella: Lyra

17 de octubre

Hoy Nyx apareció de nuevo, como si nada hubiera cambiado. Como si no me estuviera desmoronando desde la última vez que me dejó con esa maldita pregunta: ¿Qué sería de mí sin él? Desde entonces, no he podido pensar en otra cosa. Mi mente es una tormenta de dudas, preguntas y miedos que no puedo controlar. Todo en mi apartamento refleja ese caos.

Cuando lo vi entrar, mi cuerpo se tensó. Algo en mí quería que se fuera, que me dejara en paz por un momento. Pero como siempre, su presencia me atrapó, como si me envolviera en esa mezcla de miedo y dependencia que me ha tenido bajo su control desde el principio.

Él lo notó. Notó el desorden, el desastre. Y como siempre, su mirada fue una mezcla de decepción y superioridad. Pero hoy algo era diferente. Algo dentro de mí se revolvió.

—Nyx... esto no está bien —logré decir, con la voz temblando. Ni siquiera sabía de dónde había sacado el valor para hablar.

Sus ojos se endurecieron por un segundo, pero luego volvió a ser el Nyx que siempre es: controlado, perfecto. Se acercó a mí con esa calma imperturbable, y cada palabra que dijo me golpeó como una avalancha.

—No sabes lo que dices, Lyra. Todo lo que hago, lo hago por nosotros. Te he dado un propósito. Sin mí, ¿qué te queda?

Las palabras resonaron en mi cabeza. ¿Qué me queda? Al principio, sentí que se hundían en mí como siempre, que me robaban el aliento. Pero esta vez... algo no estaba igual. Algo en mí empezó a arder, una pequeña chispa que no podía ignorar más.

Me quedé mirándolo, en silencio, sintiendo el peso de su control, pero también dándome cuenta de algo: esa chispa no era nueva. Siempre ha estado ahí, escondida, enterrada bajo su dominio, pero seguía viva. Y ahora, empezaba a crecer.

No respondí. No podía. Mi mente era un campo de batalla. Todo lo que quería era gritarle que estaba equivocado, que no soy nada de lo que él piensa, que no puede controlarme más. Pero no lo hice. No, no aún. El miedo me atenaza. Aún no sé si estoy lista para enfrentar todo lo que implica liberarme de él.

Nyx me miró, esperando una respuesta, pero esta vez no la tuvo. Se fue, como siempre, dejando tras de sí un vacío aplastante. Pero mientras la puerta se cerraba, la chispa dentro de mí seguía brillando. Y por primera vez en mucho tiempo, sentí que esa chispa podía ser el principio de algo más grande.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Renacer después del dolor: Lecciones desde la LIBERTAD

  Renacer después del dolor:  Lecciones desde la LIBERTAD Mañana será un día especial para mí. Hace tres años firmé mi sentencia de liberta...