sábado, 19 de octubre de 2024

Crisis de mediana edad y la joven esposa: La nueva vida del Narciso moderno.

 

Crisis de mediana edad y la joven esposa: 

La nueva vida del Narciso moderno.


Desaparecer para ocuparse de vivir no puede ser considerado una falta por lo que no pediré perdón por estos "días de permiso".

Las ausencias son importantes, ojalá lo hubiera sabido antes, estar demasiado disponibles nos convierte en personas desinteresantes, en civiles grises y elementos anodinos de una lista olvidada. En esta sociedad fría y sin sentimientos en la que nos ha tocado vivir lo cool es ser frío, apático, superficial e ignorante. Tampoco pediré disculpas por esto, la hipocresía no fue nunca mi punto fuerte, mi "ex otra mitad" ya era bastante falso por los dos, por tres-cientos o incluso por cuatro millones. Así era mi amor: ilimitadamente embustero.

Sed sinceros/as ya le echabais de menos, ya sentíais que os faltaba un miembro de la familia sin mis continuas referencias. ¿Estáis interesados/as en adoptar una serpiente?

No, no me olvidé de él, muy a mi pesar, fue una fuente de conocimiento tan interesante para mí que es base y motor de mi movimiento.

Queréis novedades, ¿verdad? Os leo la mente....

Dejadme que sacie esa sed tan curiosa y os cuente que sigue tan altivo y engominado como siempre, dejadme que os cuente las últimas. ..

Pues bien, él sigue igual de insípido, pero ahora con un nuevo barniz de superficialidad. El gym, su catedral de vanidad, sigue siendo su lugar de culto. No hay músculo que se le escape del espejo y, por supuesto, su reflejo es su única religión. Ahí sigue, marcando bíceps y peinando la última gota de sudor con el mismo esmero que un pintor del Renacimiento, mientras sus neuronas, lamentablemente, siguen en paro indefinido.

Y cómo olvidar su fiel compañero, su trono sobre ruedas. Ese Mercedes que ahora es solo uno más en su colección de juguetes costosos, como si la marca del coche pudiese estamparle la personalidad que nunca tuvo. ¡Pero ojo! Que no todo es Mercedes. Al parecer, ha decidido diversificar su portafolio con un Rolex deslumbrante y unos zapatos Prada que, según él, "hablan de éxito". Yo más bien diría que sus zapatos susurran: "Tengo una crisis de mediana edad, ayúdame".

Hablemos de su armario, ese desfile de marcas caras que solo sirven para encubrir la falta de sustancia. Un día lo ves con un Gucci, al siguiente con un Tom Ford, siempre asegurándose de que la etiqueta sea más visible que su falta de conversación interesante. Y ahí va él, el mismo pueblerino con traje caro, caminando por la ciudad como si fuera dueño de ella, pero sin haber salido nunca de su burbuja. Un clásico narcisista que piensa que una chaqueta de Hugo Boss puede tapar la vacuidad de su ser.

Y si te estás preguntando por novedades sentimentales, no te preocupes, no ha cambiado. Solo ha cambiado de "modelo". Su nueva adquisición es una joven veinteañera que probablemente no sabe aún qué es lo que firmó. Es como su coche: reluciente, nueva, y destinada a aburrirse tan rápido como él cambie de reloj. Pero eso sí, él está convencido de que ahora sí lo ha logrado, que su nueva esposa es la confirmación de su éxito. Lo que no sabe es que la realidad es más bien el resumen de su propia vanidad: brillante por fuera, pero hueco por dentro.

Porque, querido/a lector/a, si algo aprendí de mi paso por la vida con él es que un verdadero narcisista de manual no es más que eso: un manual con portada de lujo y contenido desechable. Así que aquí estoy, sin disculpas por las ausencias y feliz de no tener que seguir financiando el trono de su vacío existencial, que ahora descansa cómodamente sobre zapatos italianos.

Mil besos,

Princesi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Renacer después del dolor: Lecciones desde la LIBERTAD

  Renacer después del dolor:  Lecciones desde la LIBERTAD Mañana será un día especial para mí. Hace tres años firmé mi sentencia de liberta...