lunes, 9 de septiembre de 2024

"Quis sum ego, si me ipsum non agnosco?" (¿Quién soy yo, si no me reconozco a mí misma?)

 
Capítulo 10: Más Allá del Reflejo


Diario de Él: Nyx

22 de septiembre

Hay algo fascinante en ver cómo el cambio se desarrolla lentamente en una persona, especialmente cuando sé que soy la razón de ese cambio. Desde que le regalé el espejo a Lyra, noto que algo en ella ha cambiado. Se está ajustando, adaptando a lo que yo sé que es mejor para ella. Está empezando a ver el mundo, y a sí misma, a través de mi perspectiva, y eso me reconforta.

Hoy, la invité a una cena con algunos colegas. Nada demasiado formal, solo una pequeña reunión para relajarnos y disfrutar. Lyra siempre ha sabido comportarse en este tipo de situaciones, pero noté que esta vez estaba más pendiente de mí, como si buscara constantemente mi aprobación en cada gesto, en cada palabra que decía. Me gusta esa sensación de tenerla atenta, enfocada en mis reacciones. Después de todo, es importante que ella sepa que, a mi lado, cada detalle cuenta.

Durante la cena, uno de mis colegas, Marcos, hizo un comentario sobre lo afortunado que soy de tener a alguien como Lyra. Sonreí con satisfacción, porque sé que tengo algo que muchos desean. Lyra es hermosa, brillante y, poco a poco, está alcanzando el nivel de perfección que le corresponde.

—Tienes una suerte inmensa —dijo Marcos, sin dejar de mirar a Lyra.

—Más que suerte, es que ambos sabemos lo que queremos —respondí, con una sonrisa. Aunque, en realidad, es más que eso. Yo sé lo que es mejor para ambos.

Después de la cena, mientras volvíamos a casa, le mencioné que había notado que estaba un poco callada durante la velada. Ella negó que algo estuviera mal, pero yo pude percibirlo. Le recordé suavemente que parte de su encanto es su capacidad de interactuar con los demás, de atraer la atención sin esfuerzo. No lo dije como una crítica, sino como un consejo. Porque, al final del día, quiero lo mejor para ella.

La vi asentir en silencio, pero noté la sombra de duda en sus ojos. Es algo normal en el proceso de cambio, pero sé que con el tiempo, se sentirá más cómoda siendo la mejor versión de sí misma, la versión que he ido moldeando. Es solo cuestión de paciencia.

Diario de Ella: Lyra

22 de septiembre

Hoy fui con Nyx a una cena con algunos de sus colegas. Al principio, estaba emocionada por conocer a su círculo más íntimo, pero en cuanto llegamos, comencé a sentirme fuera de lugar. No es que la gente fuera desagradable, pero había algo en el ambiente que me hacía sentir... observada, como si cada uno de mis movimientos estuviera siendo evaluado.

Me senté a su lado, pero noté que cada vez que hablaba, miraba a Nyx para asegurarme de que no estaba diciendo nada inapropiado. Me he acostumbrado tanto a su guía, a sus comentarios, que ahora dudo de mis propias palabras. Mientras cenábamos, traté de integrarme en la conversación, pero me sentía más callada de lo normal. Y, aunque intenté mantener una sonrisa, algo dentro de mí estaba inquieto.

En un momento, uno de los amigos de Nyx comentó lo afortunado que era por tenerme a su lado. Fue un cumplido, claro, pero la manera en que Nyx respondió me dejó pensando. "Ambos sabemos lo que queremos." Pero, ¿realmente sé lo que quiero? ¿O estoy tan enfocada en cumplir con sus expectativas que he perdido de vista las mías?

De regreso a casa, Nyx me preguntó por qué había estado tan callada. Intenté explicarle que me sentía un poco fuera de lugar, pero antes de que pudiera terminar, me dijo que una de las cosas que más le gustan de mí es mi capacidad para atraer a la gente. Sentí un nudo en el estómago. Sé que lo dijo con buena intención, pero la presión de estar siempre "a la altura" está empezando a afectarme más de lo que me gustaría admitir.

Cuando llegamos a casa, me miré en el espejo que me regaló, ese espejo que ahora parece tener más control sobre mi vida de lo que debería. Me arreglé el cabello, lo solté, tal como a él le gusta, y me quedé observando mi reflejo por un largo rato. Ya no estoy segura de quién es la persona que me devuelve la mirada. Esa imagen que veo, esa versión de mí misma, es la que Nyx ha construido poco a poco, pero... ¿qué queda de mí?

Me fui a la cama sintiéndome pequeña, como si hubiera perdido algo, pero no sé exactamente qué. El amor que siento por Nyx sigue ahí, pero cada día me siento más cansada, como si el esfuerzo por ser la mujer que él desea me estuviera consumiendo. Y mientras me duermo, no puedo dejar de preguntarme: ¿Es esto realmente lo que quiero? ¿O estoy viviendo una vida diseñada por él?

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