Capítulo 11: Ecos de una Verdad Oculta
25 de septiembre
Esta semana ha sido interesante. He notado algo en Lyra, un ligero cambio en su actitud, pero no es nada que me preocupe. De hecho, creo que es parte del proceso. A veces, cuando alguien se está transformando, hay una cierta resistencia interna, una confusión sobre lo que solían ser y lo que están destinadas a ser. Eso es normal. Lo importante es que sigo aquí para guiarla.
Hoy, mientras estábamos en su apartamento, me di cuenta de que había cambiado la disposición de algunos muebles, incluyendo el espejo que le regalé. Lo movió a otra esquina, donde la luz no lo iluminaba como antes. Una decisión curiosa, pero no se lo mencioné de inmediato. Quería ver hasta dónde llegaba esta pequeña demostración de independencia.
Pasamos la tarde en silencio, lo cual es inusual para ella. Normalmente siempre tiene algo que decir, algún comentario o historia. Esta vez, sin embargo, se mantuvo tranquila, casi distante. Pude notar que había algo en su mente, algo que no compartía conmigo, y eso me inquietó. Lyra y yo somos un equipo. No hay espacio para secretos, especialmente cuando soy yo quien tiene la visión clara de lo que necesitamos.
Al caer la noche, mientras cenábamos, le mencioné el cambio en la habitación.
—Noté que moviste el espejo. Es curioso, me gustaba más donde estaba antes, con la luz natural —le dije, con una sonrisa. No era una crítica, solo una observación. Quiero que entienda que las pequeñas cosas son importantes, que todo tiene un lugar y una razón.
Ella levantó la vista y asintió, pero no dijo nada. Solo se encogió de hombros, como si no importara. Esa pequeña chispa de independencia, de resistencia, me sorprendió. No es que sea grave, pero es algo que tendré que vigilar. A veces las personas intentan encontrar su propio camino cuando no se dan cuenta de que ya están en el correcto.
Cuando me despedí, sentí que algo había cambiado entre nosotros. Nada irreversible, claro. Sólo un pequeño paso en una dirección que ella no comprende del todo. Pero no pasa nada, porque sigo aquí, como siempre, para asegurarme de que no se desvíe.
Diario de Ella: Lyra
25 de septiembre
Hoy moví el espejo. No fue una gran decisión, simplemente me desperté y lo sentí como algo que tenía que hacer. He estado observando mi reflejo en él desde que Nyx me lo regaló, y cada día que pasa siento que esa persona que me devuelve la mirada se parece menos a mí. Es como si mi propia imagen estuviera distorsionada, moldeada por algo que no termino de entender. Así que lo moví. Quizás esperaba sentirme un poco más yo misma si lo cambiaba de lugar.
Cuando Nyx llegó, no pareció darle demasiada importancia, pero lo mencionó durante la cena. Me dijo que le gustaba más donde estaba antes, con esa sonrisa suya que parece decir "sé lo que es mejor." Me encogí de hombros y cambié de tema, pero por dentro, sentí una pequeña chispa de incomodidad.
¿Es que todo lo que hago tiene que ser aprobado por él? ¿Cada pequeño detalle? Lo curioso es que hasta hace poco, me habría disculpado o vuelto a poner el espejo en su sitio, solo para evitar que algo tan pequeño se convirtiera en un problema. Pero esta vez, no lo hice. No porque quisiera desafiarle, sino porque estoy empezando a preguntarme si todo lo que hago está bajo su mirada crítica. Y aunque lo quiero, me asusta la idea de que nunca seré suficiente a sus ojos.
Después de que se fue, me senté frente al espejo en su nueva ubicación y me observé, tratando de encontrarme en el reflejo. Pero la imagen que vi era otra vez confusa. Mi cabello, suelto, como a él le gusta; mi ropa, cuidadosamente elegida, pensando en lo que él podría pensar. Todo parece estar alineado con lo que él espera, pero... ¿y yo? ¿Qué espero yo?
A veces me pregunto si me estoy ahogando en una relación que, aunque empezó con amor, ahora se siente como una prisión silenciosa. Pero entonces lo justifico: Nyx solo quiere lo mejor para mí. Siempre lo ha querido, ¿no? Me dice que soy brillante, que tengo potencial. Pero cada vez que me lo dice, siento que eso viene acompañado de una sombra: podrías ser mejor, podrías hacer más. Estoy agotada de intentar cumplir con esas expectativas invisibles, agotada de ajustar mi vida a su visión.
Me acosté temprano, pero el sueño no llegó. Mientras miraba el techo, no podía dejar de pensar en quién era antes de Nyx y en quién soy ahora. Y lo que me aterra es que ya no tengo respuestas claras.
.png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario