Capítulo 17: El Rostro Macabro del Amor
29 de octubre
Esta vez, he llegado demasiado lejos. Incluso para mí, lo que ocurrió la última vez fue un desliz inesperado. Me vi a mí mismo fuera de control, algo que no me había permitido desde que todo esto empezó. Pero no puedo mostrar debilidad ahora. El poder que tengo sobre Lyra sigue intacto, aunque la grieta en su mirada me preocupa.
Ella me desafió de manera sutil, pero lo hizo. Esa chispa en sus ojos no me gusta. Por un momento, me vi a mí mismo perdiendo el control, y eso no es aceptable. No en mi mundo. No conmigo. Esta relación es mía, todo lo que ella es me pertenece, y si tengo que destruirla para que lo entienda, lo haré.
Hoy decidí hacer una visita sorpresa, pero con un enfoque diferente. Me acerqué a su casa sin previo aviso, con una tranquilidad que disimulaba el caos que hervía en mi interior. Sabía que algo estaba cambiando en ella, pero no me importa. Si es necesario, la quebraré para volver a moldearla.
Cuando entré en su apartamento, todo estaba en orden, como siempre. Pero esta vez, no sentí la satisfacción de tener todo bajo control. Algo estaba mal, y no tenía que ver con el entorno. Era ella. La noté más distante, fría. No la Lyra dócil que siempre busca mi aprobación, sino alguien que estaba tratando de ocultar algo. Me acerqué lentamente, manteniendo la calma, pero por dentro el malestar crecía. Su silencio, sus movimientos cuidadosos, como si caminara sobre cristales. Esa chispa de desafío que vi en sus ojos, aunque mínima, me irritaba profundamente. No podía permitir que siguiera creciendo. Tenía que cortarla de raíz, antes de que ella pudiera encontrar una salida.
—¿No piensas decir nada? —le dije en un tono tan bajo que lo sentí reverberar en la habitación.
Ella levantó la mirada, sorprendida, pero no respondió. Ese silencio me enfurece. Yo soy la única voz que debe escucharse aquí.
Diario de Ella: Lyra
29 de octubre
Nunca lo había visto así. Nunca había sentido tanto miedo en mi vida. Nyx siempre ha tenido ese control suave, esa forma de hacerme sentir pequeña sin levantar la voz. Pero hoy, fue diferente. Hoy lo vi… por lo que realmente es.
Entró en mi casa sin avisar, como siempre hace, pero esta vez, algo en él estaba fuera de lugar. Sabía que lo de la otra noche había encendido algo en él, pero no estaba preparada para lo que venía.
El apartamento parecía perfecto, como siempre. Pero dentro de mí, todo estaba al borde del colapso. Cada cosa en su sitio, cada detalle impecable, como si intentara aferrarme a una normalidad que ya no existía. Sentía que, en cualquier momento, todo se rompería, y yo caería con ello. Mientras intentaba concentrarme en ordenar un par de papeles, escuché la puerta abrirse. Un escalofrío recorrió mi espalda. Sabía que era Nyx. Y su presencia llenaba el espacio de una tensión que me dejaba inmóvil, incapaz de hacer nada más que esperar lo inevitable.
Cuando me habló, su voz era diferente, más baja, pero mucho más peligrosa. El tono de alguien que está al borde de perder el control.
—¿No piensas decir nada?
El silencio entre nosotros era asfixiante. Sabía que lo que dijera podría empeorar las cosas, pero no podía seguir callada. No esta vez.
—No puedo seguir así, Nyx —dije finalmente, mi voz temblorosa pero firme. No sé de dónde saqué las palabras, pero salieron antes de que pudiera detenerlas.
Vi su rostro cambiar. No era la respuesta que él esperaba. Algo en él se rompió. Sus ojos se oscurecieron y dio un paso hacia mí, un movimiento tan sutil, pero que sentí como un golpe en el estómago.
—¿Cómo dices? —respondió, con una calma que solo aumentaba mi terror.
Quise dar un paso atrás, pero estaba atrapada entre la pared y su presencia. No tenía salida. Intenté explicarme, pero él no escuchaba. No lo haría. Lo supe en ese momento. Estaba furioso, pero no de la manera que la gente suele mostrar su ira. No. Nyx es el tipo de persona que controla su rabia, que la guarda para cuando pueda usarla como un arma. Y hoy, me di cuenta de que yo era el objetivo de esa arma.
—Sin mí no eres nada, Lyra. Nada. No tienes a dónde ir. ¿O es que ahora crees que puedes vivir sin mí? —Su tono era suave, pero las palabras golpeaban como puños.
Cada una de esas palabras me debilitaba, pero también encendía algo dentro de mí. No sé qué era. Tal vez era esa chispa de la que no puedo deshacerme, la que sigue creciendo a pesar de todo.
—No soy tuya, Nyx. —Las palabras salieron antes de que pudiera detenerme.
El silencio que siguió fue peor que cualquier grito. Nyx me miró, y vi el cambio en su rostro. Era como si algo en él se hubiera roto para siempre.
Se acercó más, sus manos temblaban ligeramente. El miedo que me había invadido comenzó a transformarse en algo más… en resistencia. No podía permitir que me destruyera. No después de todo esto. Pero mientras mi mente gritaba para que me defendiera, mi cuerpo estaba congelado.
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