lunes, 2 de septiembre de 2024

"Ludus" (Juego)

 
Capítulo 4: La Danza del Encanto


Diario de Él: Nyx

1 de septiembre

Hay una fascinación en la manera en que ciertas personas entran en tu vida, como si fueran piezas predestinadas de un rompecabezas. Lyra es una de esas piezas, aunque no estoy seguro de cómo encajará. Sin embargo, no puedo negar que me intriga, más de lo que debería. Quizás es esa curiosidad incontrolable lo que me llevó a aceptar su invitación para un café, o tal vez solo quería ver hasta dónde puede llevarme este juego.

Nos encontramos en un pub diferente, uno más moderno, lleno de luz y vida. Su elección, sin duda. El ambiente es cómodo, diseñado para facilitar conversaciones ligeras, pero yo no puedo evitar observar a Lyra con una mezcla de interés y cálculo. Ella parece disfrutar de cada pequeño detalle de nuestro encuentro, como si estuviera probando una nueva fragancia o apreciando un buen vino. Yo, en cambio, estoy aquí por una razón más profunda, aunque no estoy seguro de cuál es aún.

—Entonces, ¿qué te trajo a esta ciudad? —pregunta Lyra, con esa sonrisa que ilumina su rostro.

—El trabajo, como a todos —respondo, manteniendo el tono casual, pero ella me mira de una manera que sugiere que sabe que hay más detrás de esa respuesta.

Es inteligente. Sus preguntas son simples, pero incisivas, y se deslizan como cuchillos bien afilados, buscando fisuras. Mantengo mi guardia alta, pero no puedo evitar disfrutar el desafío. Cada respuesta que doy es medida, cada gesto, calculado. Sin embargo, hay algo en ella, algo que no logro descifrar. Es como si se moviera en dos mundos a la vez: uno que puedo ver y otro que mantiene oculto. Y eso me inquieta.

Al final de nuestra cita, mientras nos despedimos en la puerta de la cafetería, ella hace algo inesperado. Se inclina hacia mí y, en lugar de darme la mano, roza su mejilla contra la mía, susurrándome:

—Espero que esta no sea nuestra última taza de café.

La frase es inocente, pero el tono tiene una doblez que no había notado antes. Como una promesa, o tal vez una advertencia. Por un momento, me quedo observándola mientras se aleja, preguntándome quién es realmente Lyra y por qué, de repente, siento que este juego está a punto de volverse mucho más complicado.

Diario de Ella: Lyra

1 de septiembre

Hoy conocí otra faceta de Nyx. Es intrigante, tan cauteloso como un jugador de ajedrez que piensa tres movimientos por adelantado. Durante nuestra cita, fue como si estuviera en guardia, evaluando cada palabra, cada gesto. Puedo ver que no es alguien que se deje conocer fácilmente, pero eso solo hace que quiera descubrir más.

La cafetería estaba perfecta, con una luz suave que hacía brillar sus ojos azules. Mientras hablábamos, noté que tenía una manera de mirar que no era casual; era como si intentara desentrañar quién soy realmente. Pero no soy tan fácil de leer, y eso parece confundirle. Me di cuenta de que, aunque él cree que lleva las riendas, hay algo que él no sabe: yo también juego este juego, y puedo jugarlo bien.

Cuando nos despedimos, decidí darle una pequeña muestra de mi propio misterio. Ese roce de mejillas, esa frase cargada de intención, no fue un simple adiós. Fue un recordatorio de que, aunque él piense que tiene el control, yo también puedo mover las piezas en este tablero.

Mientras caminaba de regreso a casa, sentí una extraña mezcla de emoción y anticipación. Nyx no es como otros hombres, y eso me gusta. Pero algo me dice que este juego será más peligroso de lo que parece. De repente, me pregunto si estoy preparada para lo que podría descubrir. ¿Y si en este juego el cazador se convierte en la presa?

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