Capítulo 6: Bajo el Encanto
Diario de Él: Nyx
7 de septiembre
Algo ha cambiado en mí. No puedo dejar de pensar en Lyra, en la manera en que sus ojos se iluminaron cuando la llevé a Segovia, en su risa que aún resuena en mi mente. Nunca había sentido esta necesidad de estar cerca de alguien, de ser parte de su vida de una manera tan profunda. No es solo atracción; es algo más intenso, más visceral. La quiero para mí, completamente.
Hoy decidí invitarla a una cena en mi apartamento. Quiero mostrarle que ella es especial, que entre todas las mujeres que he conocido, ella es la única que ha logrado entrar en mi vida de esta manera. El piso, un ático con vistas a la Gran Vía, es un reflejo de mi estilo: minimalista, elegante, controlado. Todo en su lugar, sin margen para el caos.
Pasé la tarde preparando cada detalle. La mesa, perfectamente dispuesta con vajilla de porcelana y copas de cristal, reflejaba la luz de las velas que se balanceaban suavemente con la brisa que entraba por las ventanas abiertas. Elegí cuidadosamente la música, algo suave y envolvente que acompañara la atmósfera que estaba creando. Y el menú, por supuesto, pensado para impresionar: carpaccio de ternera, seguido de un solomillo al punto exacto, y un vino tinto de la mejor reserva.
Ella llegó puntual, con ese vestido rojo que llevaba en nuestra primera cita, el que acentúa su figura y hace que cada mirada se centre en ella. Al verla, sentí una mezcla de deseo y posesividad que no esperaba. Mientras la abrazaba, respiré profundamente su aroma, ese perfume dulce que parece envolverme cada vez que estamos juntos. Esta noche tiene que ser perfecta.
Durante la cena, nuestras conversaciones fueron ligeras al principio, llenas de risas y recuerdos compartidos. Pero conforme avanzaba la noche, noté que Lyra comenzaba a bajar la guardia. Hablamos de sus proyectos, de su infancia, de sus sueños. Y en esos momentos, cada vez que ella me revelaba algo más de sí misma, sentí que el lazo entre nosotros se estrechaba aún más.
Le pregunté sobre su familia, sus amigos, y ella habló de ellos con esa calidez que siempre la acompaña. Pero cada vez que mencionaba a alguien más, un pequeño fuego ardía en mi interior. Quiero ser su prioridad, su única preocupación. Poco a poco, empecé a guiar la conversación hacia nosotros, hacia lo que podíamos ser. Ella parecía encantada, pero yo quería más. Quería saber que ella estaba completamente mía, sin reservas.
Al final de la noche, cuando la acompañé a la puerta, le tomé la mano y la atraje hacia mí.
—Eres todo lo que he estado buscando, Lyra —le susurré al oído, rozando suavemente su mejilla con mis labios.
Ella sonrió, y aunque lo que vi en sus ojos fue amor, también noté una chispa de algo más. Quizás fue duda, quizás solo una sombra pasajera, pero algo en mí me dijo que debía mantenerme alerta. No puedo permitir que nada ni nadie se interponga entre nosotros. Y lo haré, cueste lo que cueste.
Diario de Ella: Lyra
7 de septiembre
Hay algo en Nyx que me hace sentir segura y a la vez, en peligro. Esta noche, en su apartamento, sentí ambas cosas al mismo tiempo. Desde el momento en que entré, supe que había preparado todo para que fuera perfecto. El lugar, con sus líneas limpias y su estilo impecable, reflejaba la esencia de quien es Nyx: un hombre que controla cada aspecto de su vida con precisión.
Pero mientras cenábamos, noté algo diferente en él. Su mirada, que normalmente es cálida y profunda, tenía un matiz que no había visto antes. Algo más oscuro, más intenso. No era solo deseo; era como si me estuviera evaluando, como si cada palabra que decía, cada gesto que hacía, estuviera siendo medido, analizado.
La cena fue exquisita, una muestra más de su capacidad para sorprenderme. Pero a medida que la noche avanzaba, sentí que la conversación se volvía más... dirigida. Nyx me hacía preguntas que antes no habría formulado, indagando en aspectos de mi vida que parecían no tener relevancia. Me preguntó sobre mi familia, sobre mis amigos, y aunque le respondí con naturalidad, una parte de mí se preguntaba por qué estaba tan interesado en esos detalles.
Cuando mencioné a Laura, mi mejor amiga, su expresión cambió por un instante, como si el simple hecho de que alguien más ocupara un lugar importante en mi vida lo incomodara. Pero rápidamente retomó su actitud habitual, esa mezcla de encanto y seguridad que tanto me atrae. Aun así, algo me hizo sentir una leve incomodidad, una pequeña señal de advertencia que intenté ignorar.
Al final de la noche, cuando me acompañó a la puerta, sentí que algo había cambiado entre nosotros. Su abrazo fue más posesivo, su susurro en mi oído más insistente.
—Eres todo lo que he estado buscando, Lyra —me dijo, y aunque sus palabras eran dulces, no pude evitar sentir que había algo más detrás de ellas.
Le sonreí, porque no quería que notara mi inquietud. Quiero a Nyx, de eso no tengo duda. Pero esta noche, sentí que él quiere más de mí de lo que estoy preparada para dar. Y aunque una parte de mí está emocionada por lo que podríamos llegar a ser, otra parte empieza a preguntarse si estoy viendo a Nyx con claridad. ¿Quién es realmente? Y lo más importante, ¿qué es lo que realmente quiere de mí?
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